domingo, 20 de junio de 2021

La embajada

La embajada

Sin espacio para el olvido.

De esa generación de pioneros, muchos recuerdan a Nicolás, hombre jovial y amado por el colectivo, famoso por su hilaridad y esa habilidad para hacer cuentos, que, como buen profesional, enumeraba en una libreta hasta una cifra superior a 400 que el colectiva exigía ¨Nicolasito¨, el cuento 4… no, no, el 8, el 80…¨y él complacía a todos. Sin que este divertimiento menoscabara su labor.
Pero Nicolás, sin Marta su esposa, no era Nicolás. Ella lo complementaba, lo cuidaba, ayudaba en ese gesto solidario que siempre tenía para lo demás. La casa de Nicolás nombrada por los amigos como ¨La Embajada¨ porque servía de refugio para todos el que la necesitaba, ya fuera un amigo investigador, una recién graduada que hacía práctica de producción, una Directora de la institución necesitada de apoyo, tal vez Chabela, Selma Díaz, y muchos otros, podrían evocar esas estancias en la casa de Marta. El hogar de ambos, era también almacén improvisado, y servía de apoyo a la logística de múltiples actividades de trabajo o festiva que demandaba la naciente organización de planificadores físicos. Ellos son, una más, de las 37 parejas que trabajaron en el Sistema de la Planificación Física de Granma.
En ese espacio residencial se sentía la magia del momento, ¿estaríamos ante lo ¨Real Maravilloso¨?, que hablaba el novelista Carpentier, ¿no me creen?
Ustedes no se acuerdan de una telenovela brasileña dónde en la ciudad de Sao Paulo, de más de 12 millones de habitantes, y miles de restaurantes, los actores de la trama se reunían o se encontraban por casualidad, de forma insólita, en un único establecimiento gastronómico, en una clara licencia del guionista, que hizo lo improbable, realidad.
Pues que hay de raro que la realidad supere a la ficción. En la Casa de Marta y Nicolás, que construyó el conocido arquitecto Enrique, por cierto, y donde se aglutinaban en su espacio desde una recién graduada, una directiva del Sistema de la Planificación Física, investigadores de campos, vecinos, un futuro presidente del gobierno provincial, y un largo etcétera y si fuera poco, para mi sorpresa, enfrente de la casa de Marta, corría el año 1964, una arquitecta desconocida y recién graduada hacia un año antes en su país, desandaba frecuentemente por esa calle 5 Ta  del Nuevo Bayamo, porque, frente a la vivienda de ambos, había cinco casas en construcción, donde deduzco que la arquitecta tenía asignado la supervisión técnica de la obra, aunque los vecinos se empeñan en afirmar de forma conclusiva, que son obras de ella y mencionan su nombre con mucha familiaridad.
– Se llama Fanny y es argentina- afirman los pobladores.
Aunque ella no me lo mencionara en su trayectoria laboral que me envió de su propio puño y letra, qué se puede hacer, es parte, ya, de la leyenda.

jueves, 6 de mayo de 2021

El Viejo.

 

El Viejo.

 

El hombre subió la escalera y llegó a la casa del octogenario, la reja y la puerta estaban abiertas, y en el medio de la sala, un señor se balanceaba mientras parecía mantener una animada conversación con alguien de la casa.

Al desconocido se paró en la entrada del lugar y solo esperaba el momento para hacer notar su presencia.

El viejo seguía gesticulando, mientras sonreía y contaba historias pasadas, repitiendo a intervalos, ¨te acuerdas Laura¨. Su cuello, curiosamente torcido, oteando el lugar en busca de oír un inexistente sonido o por momento cambiaba la expresión de su rostro, dibujando una mirada nostálgica, que parecía invadir todo el espacio.

En realidad, más que una charla entre dos, sonaba a un soliloquio. El anciano notó, por fin, la figura del hombre en su puerta.

– Lo siento, no me percaté de usted; cuando converso con ella me absorbe totalmente, es una mujer muy enérgica- dijo el anciano a modo de disculpa.

– Luego seguimos Laura – expresó diligente, dirigiendo una mirada picara al cuadro que, colgado de la pared, portaba un hermoso retrato de mujer, ya entrada en años.

– Perdóneme, qué desea usted señor – habló con candidez el anciano, ante la inesperada presencia del extraño.

– Siento interrumpirlo, pero pensando lo bien, no es nada importante, sólo equivoqué la dirección – dijo con turbación el desconocido, antes de marcharse con prontitud.

No se conforme.

 

¡No se conforme!

Un contacto de trabajo, entre varias instituciones importante del territorio, para debatir un nuevo, y viejo, tema, las violaciones de las regulaciones en la zona de Centro Histórico de la ciudad de pmBayamo y otras zonas de interés de la provincia.

El loable esfuerzo no es nuevo, se repite desde hace varias décadas, pero si es meritorio que personas con nuevas responsabilidades de dirección expresen la voluntad y el deseo de cambiar una realidad que lacera la imagen de la ciudad al atentar contra la morfología del espacio citadino.

Las visiones son amplia, pero todos coinciden que debemos hacer las acciones distintas si queremos otros resultados. Una arquitecta de experiencia argumenta, con razón, que si cada cual hiciera lo que le corresponde, no habría nada que debatir, pero todos sabemos que la vida no es tan lineal, debería ser así, y por muchas razones usuarios de la ciudad, violan las regulaciones, recogida en los Planes Maestros, lo que empobrece la gestión del Plan, combinado con deficiencia en la inspección territorial. Acompañado, en ocasiones, con cierto grado de voluntarismo, y una pobre asesoría especializada.

Vivimos en un mundo de saberes, nadie puede dominar todos los temas posibles, para eso están los asesores y su función, con todos los elementos técnicos posibles, dar las opciones para una buena toma de decisiones en los diferentes niveles.

¡No se conforme!, a veces es necesario nadar contra la corriente, si lo respaldan buenos argumentos técnicos y lo sabe defender, no lo dude que será escuchado y su interlocutor no será ajeno a su lógica, cierto, con una cuota de esfuerzo, y sobre todo con mucha experticia en sus obligaciones funcionales.

En mi opinión, el problema sigue latente por mucho tiempo porque asumimos una actitud reactiva ante los problemas, debemos librar la batalla en dos frentes: el inmediato, resolver los casos concretos que atenta contra la imagen de la ciudad y enfocarnos en el problema estratégico.

La frecuente mala decisión tiene como mal de fondo la visión sesgada de los problemas urbanos, donde cada uno de las instituciones establece estancos que no están interconectados. Se imaginan un cuerpo que cada órgano funcione independiente, eso es imposible, como es imposible ver la ciudad de forma parcializada, entonces ¿cuál puede ser las posibles propuestas de solución?, de inmediato es necesario contar con un espacio previo a la toma de decisiones en que se puedan debatir los problemas y se sugieran acciones que correspondan.

Esa propuesta debe tener más de 30 años, surgió de los profesionales de la UNAICC, y más recientemente en la UNEAC, con la propuesta de una ¨Ciudad Creativa¨ y se resume que todos los proyectos de la ciudad, urbanísticos, arquitectónicos y culturales se analicen y se nutran de las visiones de los principales actores.

Hacerlo ahora, no será ni siguiera innovador, para los que le temen al cambio, ya existe, con diferentes nombres, implementado con igual propósito en varias provincias del país, con mayor o menor éxito. En todo caso sería el primer paso de los muchos que debemos dar. En el artículo ¨Una compleja realidad, la ciudad¨ me refiero ampliamente a este tema.

Pienso que hay conciencia de la situación, solo queda establecer los puentes que nos permitan hacer de Bayamo y del resto de la ciudades y pueblos del país, ¡El mejor lugar para vivir!

jueves, 29 de abril de 2021

La utopía alcanzable.

 

Se imaginan un día que llamen al profesor a la escuela para que se presente con inmediatez al hospital y sin previa junta médica, ni análisis de laboratorio, u otro medio digital de examen diagnóstico, entre al salón a realizar una complicada operación del corazón. Claro que nadie hará eso, esta situación es solo posible en una pesadilla del que, por suerte, se logra despertar.Sin embargo, otra cosa sucede con la ciudad, donde muchos actúan para dejar su huella, como afirmación de gustos y valores, a veces con acierto o con no pocos yerros.

Parece ser que el intrusismo profesional está de moda. Debían saber que hay un grupo de profesionales que tienen las herramientas técnicas para actuar con sobre el espacio físico.A otros les corresponden hacer los sueños realidad, o postergarlos para mejores momentos, por razones materiales o financiera.

Los juicios suelen ser diversos están vinculados a esa manía que se hereda desde la época primitiva de dejar su impronta, por suerte ya superada, pero, aún, en estado latente.Otros no hacen bien el necesario papel de asesores, por aquella errónea, y poca valiente posición, de no ir a contracorriente, a pesar de estar pertrechado de sólidos conocimientos técnicos, con lo cual hacen un daño invaluable a la hora de la toma de decisión. A veces es la presunción de los actores de que son dueños de los saberes y subvaloran el papel de la participación colectiva, apreciándola como herramienta responsable de ralentiza los procesos en el logro de metas más expedita.

La ciudad es una estructura compleja donde sus ciudadanos interactúan en el ámbito productivo y social, con visiones e intereses diferentes sobre el espacio, por demás finito, y por eso, es motivo de conflicto, lo cual lleva a una lógica conclusión: actores, decisores y ciudadanos, deben unirse, aprovechando las sinergias, en el logro de metas comunes.

En ese esfuerzo de ordenar ¨el caos¨ vienen los planificadores físicos participando en la elaboración de Planes, con el esfuerzo de todos, para uso por decisores y actores de la ciudad, permitiendo hacer crecer el entramado urbano con nuevos proyectos urbanísticos, arquitectónicos y culturales, en una urbe ordenada, donde se conoce el uso y destino del suelo en todo su espacio citadino.

Soñamos con tales propósitos, y nos esforzamos por hacer realidad la utopía. Tanto esfuerzo de prestigiosos profesionales, con una sola meta en común:

¡Hacer feliz a la humanidad que en ella hábitat!

domingo, 25 de abril de 2021

Veguita, una historia por contar


Qué tiene que ver un santiaguero, o mejor, miles de orientales, decenas de secundarias básicas en el campo ubicada en una zona rural, una escuela técnica, una arquitecta argentina, cientos de relatos de vidas que habitan en la memoria de sus protagonistas, un excepcional investigador de campo, un equipo de técnicos de planificadores físicos y un urbanista, que busca revivir pasajes de épocas pretéritas, vinculado a su profesión, y asume con asombro cómo se entrelazan estas historias, aparentemente inconexa, con su vida y la de sus compatriotas.

Veguita es un nombre familiar, cada año como tantos, primero en la secundaria y luego en el Preuniversitario, llegaba la ansiada etapa de la ¨Escuela al Campo¨ en este lugar y durante 45 días muchos educandos, de la antigua provincia de Oriente, realizábamos tareas agrícolas, bajo el principio martiano de combinar el estudio y el trabajo. Era el momento de salir de la tutela de los padres, tomar nuestras propias decisiones, atender necesidades básicas, y por supuesto, tener las primeras relaciones amorosas.
Nos albergaban en campamentos separados las hembras de los varones, a veces a muchos kilómetros, los uno de los otros, tal vez, a instancia de los preocupados profesores, aunque ya sabemos que no hay barrera suficientemente buena, a esa edad, donde se anda siempre a todo galope.
Muy cerca de los campamentos existen muchas Escuela Secundaria Básica en el Campo (ESBEC), que podrían servir como posible zona de animación a los fogosos jóvenes, sino fuera porque las direcciones de esos centros educacionales advertían a la parte femenina que no podían acercarse a los osados santiagueros. Lo sé de buena fuente, por azar del destino, en esa época, la que sería mi futura esposa muchos años después, y estudiante de la ESBEC Veguita 2, me lo reveló.
El tiempo pasó me hice arquitecto especializado en el ordenamiento territorial y urbano, otras fueron mis ocupaciones, entre ellas capacitar a estudiantes del Instituto Politécnico de Bayamo en una nueva especialidad, Planificación Física. Como profesor recibo muchas interrogantes de los alumnos, una de ella fue sobre el origen de la escuela, en honor a la verdad, sólo conocía el nombre de la arquitecta que decían los libros especializados que la diseño y construyó, se llama Fanny.
Herido en mi amor propio, decidí conocer esa mujer, y sin recibir encargo de nadie, excepto de mis alumnos, emprendí una interesante experiencia investigativa, que me permitió derribar mitos, corregir fechas y descubrir que, aparte de sus aportes en sus obras arquitectónicas en la ciudad de Bayamo, en los trabajos del Plan General y Proyecto de Edificio de la ciudad escolar ¨Camilo Cienfuegos¨, como parte de un equipo de trabajo y variados proyectos de obras escolares que se edificaron por todo el país, era también protagonista de un hecho poco divulgado que es, el de estar entre las fundadoras de la Planificación Física en Cuba.
Culminada la investigación, con datos sólido sobre su trayectoria laboral, me quedaba con la insatisfacción que no había podido entrevistar en Cuba a personas que la conocieron, más que nada por circunstancias adversas del destino, y ahora, como compensación, ante una pregunta, sin espera de una positiva respuesta, me dice mi colega Frank, una persona destaca en la investigación de campo y proyectista, con mucha naturalidad, y para mi asombro, que trabajó con ella en la antigua región Manzanillo, donde ella elaboraba planes de ordenamiento del macizo cañero de la costa granmense y, lean bien, en el ¡Plan Viandero de Veguita!, con un equipo de trabajo.
Frank describe su forma de trabajar, donde días y noche, eran parte de la jornada laboral, los enormes planos cobraban vida, y da fe, que tal como se diseñó el Plan General de la propuesta, se ejecutó posteriormente. Habla enfático, como aprendió de su forma de hacer, y lo que significó esa experiencia en su vida posterior. Ella me inspiró, y fue fuente de motivación profesional, dice Frank.
La idea de aprovechar una fecha, la celebración el 19 de mayo el 60 Aniversario de Planificación Física en Cuba, para hablar de personas que se han destacado en todos estos años, entusiasmo a muchos colegas de profesión, amigos y también a la familia.
En el hogar, mi esposa, al tanto de la investigación, me pide apoyo para otro estudio, y me da múltiples razones para hablar de Veguita, la oigo platicar con entusiasmo de famosos directores de ESBEC de la época, argumenta de las múltiples personalidades de la cultura, la medicina, profesores, decisores y un largo etcétera que salieron de esos centros. En su afán de convencerme, me habla hasta de sus dos vecinas que estudiaron en esos predios. Se extiende en jocosas historias cuando el terremoto del 76, recuerda encuentro deportivos entre escuelas, eventos culturales memorables, dice que hay cientos historias de vida que merecen ser contadas…en realidad yo quiero ayudarla, aunque tengo duda del tiempo que dispongo.
De vuelta a mi oficina me espera Frank, deseando buscar, en el archivo de la entidad, que él organizó, los planos que no ha tocado nadie en años, el mapa original de Veguita que diseño la arquitecta Fanny, se hace difícil su localización, pero juntos revisamos interesantes piezas de museo de incalculable valor histórico, aparece un uso de suelo de los años 70 siglo pasado, un plano de 1932 copiado del archivo de Indias de España, un plano de Manzanillo de 1807 a 1820… absorto en tales trabajo y revisando un mapa de Veguita, me dice Frank, ¨Zayas si tu supiera como nosotros participamos en los proyectos de Veguita y en la localizaciones de todas esas ESBEC¨.
Aumenta el entusiasmo, sencillamente no lo puedo creer. Frank se abre a los recuerdos, habla de un encuentro de trabajo en el Puesto de Mando Nacional de la Agricultura, conocido como Nazareno, en ciudad de La Habana, y la visita a la primera la ESBEC ¨Ernesto Che Guevara¨ (Ceiba 1), como parte de un intercambio de trabajo para adquirir experiencia en la ubicación de estas escuelas en el Oriente cubano.
Explica que había un proyecto de 28 escuelas, de las cuales se edificaron 14 y un pedagógico en Veguita, que se localiza cada instalación en el centro de un área tributaria de 40 caballerías, dependiendo de elementos claves, como la accesibilidad. Habla de sus 10 años de trabajo con el capitán José Arteaga, más conocido como Pituti, dedicado al control de ejecución de esos proyectos.
Retrocede en el tiempo y me explica cómo llegaron a esta etapa de trabajo. A partir del Plan General de Fanny y su equipo. El trabajo de mesa con la definición del anteproyecto general, donde participó él, dando los detalles del catastro y las primeras ideas conceptuales, con la participación de la arquitecta Marta Roig y otras especialistas. Ya con el levantamiento topográfico de la zona, el arquitecto del Instituto de Planificación Física de Santiago de Cuba, Leandro Pérez, definió los detalles de cada lote donde irían enclavadas las ESBEC. Para el proyecto contaron con el tradicional apoyo técnico de otras instituciones como vialidad, hidráulica, entre otras.
No por gusto Chabela, Vicedirectora Técnica de Granma de esa época, en un comentario en las redes, expresó ¨…nuestra mayor fortaleza en esos momentos, era contar con un catastro tan detallado, y una buena base cartográfica que nos permitían trabajar desde la oficina proyectos maravillosos cuando comenzaron las Escuelas al Campo¨. En otra acotación menciona nombres entre los proyectistas que trabajaron el planeamiento como, Felipe Milanés y Jorge Soto.
Creo que ya lo presumen los lectores, en nuestra profesión hay individualidades, pero es por naturaleza un trabajo colectivo, donde intervienen grupos de trabajo, cada uno con una misión determinada que permite ir de lo general a los detalles o dicho con otras palabras de la información, el catastro, las ideas conceptuales, el anteproyecto, el proyecto ejecutivo y por último la edificación de las obras, en este caso el Plan Viandero Veguita con sus lotes, caminos, canales, cortina rompe viento, tanque apoyado, cisternas, almacenes, etc. y por supuesto las ESBEC.
¨Causas y Azares¨ también podría haber sido el título de este artículo, en cualquier caso, el mundo no parece suficientemente grande para que podamos escapar de esa extraña madeja de interrelaciones, donde personas y situaciones se empeñan en encontrarse, a pesar de todo.

lunes, 15 de marzo de 2021

Razones


Terminada la rutinaria labor domésticea del domingo, ahora sé que no tendré pretexto para evitar pensar en los temas recurrentes de siempre: el verdor del paisaje lejano, la familia, el disfrute de la gente en la calle. Aquí vivo en una isla, y no precisamente por estar rodeado de mar. La casa donde resido, ...