lunes, 15 de abril de 2013

La Cultura y la Educación Ambiental



TÍTULO: LA CULTURA COMO DIMENSIÓN DE LA EDUCACIÓN AMBIENTAL PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE


Autoras: MSc. Yisell  Vigoa Escobedo
              MSc. Genoveva Maritza Sánchez Maceo

Introducción
En el contexto actual el desarrollo de una cultura ambiental para el
desarrollo sostenible, supone un cambio de significado del hombre sobre sí
mismo y sobre su lugar en el mundo, y consecuentemente de su lugar
respecto al medio ambiente, a los otros hombres, a la sociedad y a la
naturaleza, y para ello, debe apropiarse de este medio como una realidad
compleja. Y aprender a interaccionar con un modo diferente a como lo ha
hecho históricamente.
El hombre, en tanto sujeto del proceso histórico de desarrollo de la
cultura, puede trasmitirla e internalizarla a través de la educación,
poderosos instrumentos para hacerlo.
Así, en función de la sociedad, el desarrollo  cultural, y su
socialización ha estado sustentada a través de la educación, ha sido
posible, gracias al sustrato natural y al empeño que ha puesto el estado
en el desarrollo de la cultura general integral, al desarrollar  su
actividad como ser social en distintas esferas de la vida, dígase hombre,
naturaleza, sociedad.  Cultura y educación son categorías inseparables y
revelan el carácter de sistema del medio ambiente.
Los estudios alrededor de este concepto, desde posiciones
dialéctico-materialista, permiten asegurar su creación por la humanidad en
el proceso de la actividad humana,  al respecto  Makarían, citado por Yu.
Bromley (1986) plantea que la cultura es la expresión  total de los
métodos específicamente humanos y a través de la cual se expresa el
hombre, toma conciencia de sí mismo, cuestiona sus realizaciones, busca
nuevos significados y crea obras que le trascienden.
Según  Serra. M (1995) José Martí, como político y escritor atento al
acontecer del conocimiento mundial en diferentes campos del saber,
comprende claramente las interrelaciones entre la naturaleza y la cultura.
A lo largo de la obra Martiana se transmite planteamientos ecologistas y
ambientalistas donde el florecimiento de una implica el padecimiento de
otra. Estas precisiones conceptuales propiciaron una primera visión en la
tentativa de describir y valorar las interrelaciones naturaleza-cultura a
lo largo de la obra escrita de Martí.  La relación entre el hombre y la
naturaleza se considera una lucha continua por el predominio de ambas.
Dilucidar las problemáticas asociadas a estas urgencias implica esclarecer
las distinciones entre lo entendido  como educación ambiental y cultura
ambiental. La primera tributa indudablemente hacia la segunda; puede
definir la educación no solo como el proceso de creación del pensamiento,
sino a la vez como vía encaminada a la definición de determinados rasgos
de la personalidad, más completos y abarcadores, donde los hombres
adquieren sentimientos, convicciones, voluntades, valores, o sea, donde se
contribuye a la formación de su propia espiritualidad.
La educación es el instrumento más poderoso para desarrollar la cultura
ambiental y para ello debe integrarse la dimensión ambiental desde la
perspectiva del desarrollo sostenible a los procesos educativos. (Roque,
M. 2003).Por ello es necesario  y este precisa de un análisis,
antropológico, filosófico y pedagógico.


Desde la sociología se define cultura como el proceso histórico social
donde el hombre y la mujer han ido creando un conjunto de bienes
materiales y espirituales, así como valores, tradiciones, hábitos,
costumbres, normas éticas y morales, creencias, etc., que distinguen un
grupo, un pueblo, un país, una nación. Es decir, la huella del ser humano
sobre la tierra, esa línea visible en la conducta, la moral y el modo de
vida de una sociedad. (Harris M, 2005)
Consideran la existencia de la cultura desde el propio surgimiento del
hombre, así como su alto nivel de significación en el proceso de
individualización y socialización.
Desde la perspectiva en el campo de la Sociología, Goranov (1990),
Quintana (1993), Blanco (1997, 2003), Austin (2000),  han manifestado la
importancia de la cultura para el proceso de socialización del hombre
dentro de un ambiente determinado, al entenderse como medio y fin en la
transmisión social. Sus postulados no dan precisiones acerca de cómo
desarrollar la labor educativa dentro de los diferentes contextos
socioculturales.
En el análisis filosófico de la cultura, efectuado entre otros autores por
Martí ( l853-l895), Egorov (1978), Markarian (1987), Goranov (1990),
Guadarrama (1990) y Macías (2003) reconocen su complejidad y se
proporcionan bases teóricas y metodológicas para su estudio, pero aún
existen limitaciones que dificultan el establecimiento de ideas precisas e
integradoras acerca de los mecanismos para desarrollar la educación del
individuo, al sugerirse aspectos esenciales.
Desde el punto de vista antropológico la cultura se ha abordado, entre
otros autores, por Geertz (1973), Phillip Kottak (1996), Bohannan y Glazer
(2003); los que se refieren a este concepto en el desarrollo del hombre
dentro de un grupo humano, sin embargo, al absolutizar las categorías
acerca de su transmisión y adquisición dificultan la búsqueda de una
posición epistemológica y metodológica para investigar la educación del
hombre dentro de un grupo humano en un medio sociocultural.
A estos efectos vale la pena definir cultura que es:”...la suma de la
creación humana.  Es la espina dorsal que sostiene, articula y da sentido
a la producción material y al conocimiento; o sea, a los procesos que
garantizan la reproducción social del hombre.  Está articulada a espacios
concretos de realización de individuos, grupos o sociedades. ” (Hart, A.,
1996) Es un mecanismo básico de adaptación a la naturaleza, y de
transformación al medio natural. Es todo lo añadido a la naturaleza la
cultura es”…Adaptación del hombre al medio.” Cernea., M. (1993).
En el proceso de transformación del medio ambiente, de su construcción y
reconstrucción por la acción colectiva de los seres humanos, son creados y
recreados modos de relación de la sociedad con el medio natural (relación
naturaleza – sociedad) y en el seno de la propia sociedad (hombre –
hombre.)
Al relacionarse con la naturaleza y con otros hombres, el ser humano
produce cultura, o sea, crea bienes materiales, valores, modos de hacer,
de pensar, de percibir el mundo, de interactuar con la propia naturaleza y
con otros seres humanos, que constituyen el patrimonio cultural construido
por la humanidad a lo largo de su historia.
La cultura es justamente el mecanismo de adaptación fundamental del que
disponen los seres humanos y la sociedad para adaptarse al entorno.
Permite además la interrelación entre el sistema humano con los sistemas
que forman su entorno; o sea, es un factor decisivo en la formación,
permanencia y funcionamiento de las relaciones ambientales y espaciales
dentro del ecosistema humano.
Los aspectos  abordados por todos los autores desde las diferentes
ciencias (filosóficas, sociológicas, antropológicas y pedagógicas),
revelan diversidad en las definiciones de cultura y su función, en los
elementos  integrantes de la cultura en los diversos contextos, así como
también la consideración de la educación, como medio para la transmisión
de la cultura; también el carácter disciplinario del proceso de formación
de los escolares y el abordaje de la cultura en el proceso formativo, más
por su función que por sus dimensiones, cuestión poco dilucidada a la cual
debe prestársele atención tanto desde el punto de vista epistemológico
como metodológico.
Sin embargo, los análisis realizados  cómo la cultura debe estar en
interrelación con el proceso de formación de los escolares con retraso
mental leve, esta  función aspira lograr un escolar con conocimientos,
capaz de entender y comprender los problemas que hoy enfrenta la sociedad.
Por otro lado los autores que han direccionado la relación
cultura-educación: Arana (2000), Fernández (2006), Novoa (2006), Addine
(2006), Bauzá (2006),  Roque ( 2003); realizan reflexiones en cuanto a la
relación de la cultura con el proceso de educación del hombre, al enmarcar
la cultura en una tipología específica (cultura científica, cultura
tecnológica, cultura laboral, cultura de la basura, cultura ambiental,
cultura ecológica), centran su atención en la tipología y no así su
dinámica en la educación general, no ha sido suficientemente trabajada la
relación de  la cultura  con el proceso de formación del escolar con
retraso mental leve.
Esta categoría reúne entre sus rasgos distintivos: ser producto de la
actividad humana con significados  sociales, así como la propiedad de
perdurar dentro de ciertos límites y como válidas opiniones que consideran
la cultura como expresión de la capacidad del hombre para el
autodesarrollo (Mezhuiev, 1977); como aquello que nos forma y trasciende;
Tejeda (1999), toma partido por el criterio de que ella no admite lo que
puede destruir al hombre, solo aquello que lo enriquece y eleva.
Según Berris, R (1997) define cultura ecológica a la preparación del
hombre para resolver una u otra tarea sin perjudicar el medio ambiente y
la salud del hombre. Confirmación en la conciencia y la actividad del
hombre de los principios de la protección del medio ambiente y la
utilización  racional de los recursos naturales. Valores espirituales y
materiales con respeto al medio ambiente.  Valdés, O., y García, G.,
(1997).
Estos atributos que definen la cultura están influenciados por las
condiciones naturales en las que se desarrolla la sociedad, los cuales,
puede afirmarse que tienen una gran influencia en el carácter de identidad
que la cultura otorga a los pueblos. La cultura interactúa con los demás
componentes del sistema ambiental, transformándolos, a la vez que la
cultura se forma en la actividad transformadora del mismo. (Maya, A.
1995).
Desde la perspectiva del Marxismo Leninismo el proceso de producción de
bienes materiales constituye la base y la fuente del desarrollo de la
cultura espiritual, es decir, que la cultura material y la cultura
espiritual constituye una unidad dialéctica, que no pueden separarse.
Cada una es portadora de la otra, aunque tienen identidad propia.  Las
condiciones naturales del pueblo determinan sus tradiciones culturales y
sus diferencias con las de poblaciones que viven en zonas templadas, así
como ocurre entre poblaciones montañesas y costeras, o entre isleñas y
continentales. (Maya, A., 1995).


Roque( 2003)define  cultura ambiental: “ al conjunto de valores materiales
y espirituales creados y que se crean por la humanidad en el proceso de la
práctica socio histórica, para satisfacer las necesidades racionales de la
sociedad, a través de un proceso sostenible de transformación de la
naturaleza, que caracteriza la etapa históricamente alcanzada en el
desarrollo de la sociedad”.
La cultura ambiental no es otra cultura, es una dimensión de la cultura.
La dimensión ambiental de la cultura es una expresión de la orientación
del proceso de creación de los valores materiales y espirituales. Así,
tanto en el discurso como en la práctica social, la dimensión ambiental
expresa diferentes orientaciones, las que se inscriben en diferentes
tendencias como se ha abordado anteriormente. Roque (2003).
Basándose en el concepto de cultura asumido, la cultura ambiental   se
define por la aspirante como “categoría de gran generalidad que en  su
totalidad se  enmarca  un momento  histórico sobre  la base del
conocimiento  ambiental que posee cada individuo”.
Esta triada (cultura, naturaleza, educación) demuestra la relación que
cuanto mayor sea la cultura, en cualquiera de sus variantes (ecológica,
ambiental, espiritual o material), mayor será la cultura integral del
individuo y por ende mayor será el enfoque hacia el desarrollo  sostenible
que a la larga mejorará la calidad de vida de los pobladores.
La interrelación entre la cultura y el ambiente exige un dominio más
integral que incorpore a la naturaleza en el ámbito de la dinámica social.
La adopción cultural al ambiente natural es histórico concreto. Las
tradiciones económicas, culturales y comunitarias se interrelacionan  y
provocan un equilibrio entre lo ecológico y las tradiciones.
Por tal razón en esta investigación se establecen como sistema de
referencia diferentes términos, los  que se expresan por  Álvarez (1999),
al considerar  los procesos de mayor generalidad,  inherentes  a la
formación, al estar integrados por los de instrucción, siendo estos, de
educación y de capacitación o desarrollo. Hurruitiner (2000) coincide con
Álvarez, excepto en que excluye el proceso de capacitación como
independiente, considerando parte de la instrucción, así como Silvestre
(1999) se refiere a los procesos de educación, instrucción y desarrollo,
concerniente al escolar.
Según Hernández (2008)” las categorías no son conceptos estáticos sino que
constituyen un sistema dinámico, por lo que la comprensión que de las
mismas se propone está insertada en un momento específico del desarrollo
de nuestra sociedad y en relación con el estado de la ciencia
pedagógica”.
La formación es una categoría que hoy toma mucha fuerza, algunos los
proponen como el concepto principal de la pedagogía, porque es el que
define lo educativo, que radica en ser un proceso de humanización, de
creación de un tipo de hombre de acuerdo con determinados ideales y fines
sociales. El hombre no nace, se hace y por lo tanto hay que formarlo, es
decir, hay que dotarlo de valores y de un sentido de la vida. Este
concepto destaca la dimensión axiológica de la educación. Valdés., H.,
(2008)
El desarrollo y la formación deben verse en su unidad: toda formación
implica un desarrollo y todo desarrollo conduce en última instancia a una
formación síquica de un orden superior.
Estos procesos son el de educación, la instrucción y el desarrollo. La
peculiaridad que distingue la educación es la formación de valores.
Inherentes a  la instrucción, son la adquisición y apropiación  de  los
conocimientos  inherentes  al pensamiento. Estos a su vez  deben movilizar
emociones y sentimientos en el individuo; así como el desarrollo pleno de
sus capacidades intelectuales, espirituales y físicas todo lo que
constituye la base para el proceso de formación.
Por tal razón el proceso de formación es el resultado totalizador que
prepara al hombre como ser social. Agrupa en una unidad dialéctica los
procesos educativos, desarrolladores e instructivos. Convirtiéndose en  la
base del desarrollo, la acción orientadora del  mismo hacia el logro de
los objetivos de la educación como resultado de la adquisición de
conocimientos, hábitos y habilidades.
La formación ambiental es un proceso  largo y complejo que incluye la
asunción de conceptos, de procedimientos y muy en especial, de valores y
actitudes.
Para lo cual no existen patrones, se propone tomar en cuenta factores
revelado por Bermúdez R., (2002) como:
•    Los individuales; teniendo en cuenta  las características
psicopedagógicas de los escolares.
•    Los  instrumentales o metodológicos para el diseño curricular  que se
articula en contenidos académicos y formativos.
•    Los ambientales; encontrado en su entorno, dígase los sitios de trabajo,
el tipo de mobiliario, la iluminación, la temperatura, el ruido y otros.
•    Los contextuales; desde  la escuela como institución ideal para el
desarrollo de este proceso así como su transcendencia a otros escenarios.
El proceso de formación  cultural ambiental del escolar con retraso mental
leve,  se identifica como la  vía que se establece a través de tres
procesos interdependientes;  orientados a la educación, la instrucción y
al desarrollo del individuo, se dan integrados en uno solo, a través de
una interrelación indisoluble que constituye una unidad dialéctica, siendo
cada uno portador de los otros dos, aunque cada uno conserva su identidad.
La dinámica del proceso de formación cultural ambiental objeto de análisis
asume la cultura y la educación, como procesos de transformación social e
individual, dado en el proceso de enseñanza - aprendizaje como los puntos
de vista epistemológico y metodológico. La dinámica de la formación
cultural ambiental es participativa y desarrolladora.
La dinámica de la cultura ambiental aspirada en el escolar con retraso
mental leve está determinada  por:
•    La asimilación que adquieran  los escolares con retraso mental leve,
teniendo en cuenta  el carácter contradictorio de las relaciones dentro de
este proceso; evidenciando que es aquí donde se producen, al  constituir
su fuente de desarrollo y transformaciones.
•    La forma singular en que los escolares con retraso mental  leve se
expresan, su comportamiento y preferencias que dan identidad a la cultura.
•    Estimular en ellos el interés por apropiarse de la cultura patrimonial,
teniendo en cuenta que forman  parte  del medio ambiente;  un atributo de
la patria.
El inicio de la perspectiva ambiental  con base científica en 1979 en el
Seminario del ICCP y el colaboración de la UNESCO, constituyen un hecho
transcendental de carácter pedagógico y didáctico que ha de trazar las
pautas transformadoras a partir de ese momento.
Los cambios curriculares sistematizados a partir del curso 1983/ 1984
hasta lo más reciente es expresión de la política del Estado y Gobierno
cubano para introducir la dimensión ambiental con carácter
interdisciplinario  y como parte de la cultura.
La necesidad diferenciadora de los niños(as) con retraso mental leve se
destaca en el plano psicológico por Vigotski al plantear la dinámica entre
la actividad y el pensamiento en su expresión dialéctico lo que no,
encuentra similar manifestación en el campo didáctico de la Educación
Especial.
La definición contemporánea que asume Pedagogía y la Didáctica  cubana con
relación al retraso mental condiciona la posibilidad de potenciar la
interacción social a partir de los niveles de aprendizaje por lo que es
posible comentar en la formación de estas acciones en relación a la
cultura ambiental.
La declaración en la caracterización epistemológica de esta tesis de que
la cultura interrelaciona ideas, relaciones de los seres humanos y el
conocimiento de que la dinámica del pensamiento en que los escolares con
retraso mental leve requiere de la dialéctica con el plano afectivo son
pretextos basales para direccionar procesos formativos de la cultura
ambiental  a partir del currículo de la Educación Especial.

Autoras:
*Yisell Vigoa Escobedo, nacida el 23 de mayo 1979. Ciudadana cubana. Máster en Ciencias Pedagógicas en la mención de Educación Especial, Profesora  Asistente.
Se  desempeña actualmente como profesora de la Universidad de Ciencias Pedagógicas Blas Roca Calderío en la provincia de Granma. Aspirante a Dr.C Ciencias Pedagógicas.
Ha realizado numerosas investigaciones sobre temas vinculado a su perfil profesional, que han quedado compilada en diferentes publicaciones. Participado en eventos nacionales y en curso de superación  de su especialidad.
  
*Genoveva Maritza Sánchez Maceo, nacida el 3 de enero de 1960,
ciudadana Cubana, Licenciada en Educación y Máster en Ciencias de la
Educación Especial, se desempeñó  como profesora de la universidad
Pedagógica de la ciudad de Bayamo, provincia Granma, con 28 años de
experiencia laboral, en la asignatura Anatomía y Fisiología para el
desarrollo Escolar, Educación para la Salud y la Sexualidad. Ha
participado en diferentes eventos nacionales y recibidos numerosos cursos de superación vinculado a su  especialidad.

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