jueves, 6 de junio de 2019

Una compleja realidad, la ciudad


Para hacer posible un viejo sueño, unirnos para aportar nuestros conocimientos, en la más diversas esferas de la vida citadina, en un espacio de actuación abierto y diverso, donde converge la vida cultural, arquitectónica, urbanística, y de las más diversos quehaceres humanos, incluyendo la actuación del ciudadano dentro de su comunidad, para imprimirle un sello propio a su entorno, como afirmación de sus propios gustos y valores.
Tendría razón quién piense que los mecanismos ya están creados, para que estos desencuentros no ocurran, pero el problema es más complejo. No cabe duda que hace falta un espacio previo, donde se debatan las ideas, y donde todos los actores estén representados.
El propósito es eliminar la auto-barrera de la incomunicación y la visión sesgada de una compleja realidad, la ciudad.
Una idea que siempre estuvo en la mente de sus actores principales y los ciudadanos, al comprender que el fenómeno ciudad requería unir las sinergias de todos en la búsqueda de soluciones a sus acuciantes problemas, donde la nueva propuesta de trabajo grupal estaría contextualizado con la Nueva Agenda Urbana y sus principales objetivos, en especial el referido a las ciudades y asentamientos humanos inclusivo, resiliente y sostenible.
En la década de los 80 del siglo pasado, se crea el Grupo para el Desarrollo Integral de la Capital con nuevas formas de hacer para enfrentar las dificultades, otorgándole protagonismo a la relación con la comunidad. Promoviendo la toma de conciencia en la necesidad de preservar el legado de la urbe.
En igual sentido la Comisión Ciudad, Arquitectura y Patrimonio de la Unión Nacional de Escritores y Artista de Cuba fue creada en 2008, cuya principal premisa de trabajo ha sido considerar que las ciudades y pueblos cubanos constituyen el patrimonio más relevante de la cultura material de la nación.
Pronunciándose por que en la toma de decisiones sobre nuevas inversiones se incorpore la visión cultural que vele por la preservación del patrimonio y se respeten la singularidad de las ciudades cubanas.
La propia ciudad de Bayamo acumula una rica experiencia en el desarrollo de procesos participativos enfocado a la solución de problemas prioritarios cuando realizó, en el año 2003, la primera Consulta Urbana de la nación que concluyó con la firma del Pacto Urbano, por las principales autoridades, instituciones, ciudadanos y su compromiso manifiesto en debatir y buscarle soluciones a los problemas urbano-ambientales y culturales actuales y perspectivos de la ciudad con el concurso de todos.
En los instrumentos rectores de las ciudades, Planes Generales de Ordenamiento Territorial y Urbano (PGOTU) de La Habana y Bayamo respectivamente, quedan recogidas estas visiones consensuadas sobre la ciudad cuando expresan:
¨…Considerar como recursos más valiosos de la ciudad, su capital humano y social, su cultura, su patrimonio arquitectónico y urbano…¨
¨… Lograr la unidad institucional-ciudadana y la aplicación de la ciencia y la técnica en función del desarrollo, la conservación y protección del patrimonio histórico, edificado y natural ¨
Ahora, las condiciones han cambiado, favorablemente, para lograr estas visiones, con la necesidad de fortalecer la descentralización de los municipios y aprovechar el conocimiento, desde la universidad, las instituciones administrativas e investigativas y el aporte ciudadano, con el propósito de facilitar la materialización de planes consensuados con la contribución de todos.
Si aceptemos que somos usuarios de la ciudad y tenemos visiones, a veces contradictorias, sobre el espacio que habitamos, nos lleva a una lógica conclusión, necesitamos un espacio en que todos estemos representados, y podamos aportar nuestras ideas, de conjunto, y en apoyo, al trabajo de las instituciones sectoriales, para enriquecer las soluciones arquitectónicas, urbanísticas, la propuesta cultural y otras muchas esferas de la vida citadina.
¡Ciudadanos, construyamos puentes, hagamos de Bayamo una Ciudad Creativa, con el concurso de todas y todos!

sábado, 15 de diciembre de 2018

Tocar el cielo, aquí en la Tierra.

Tocar el cielo, aquí en la Tierra.: Decididamente, ¡me gusta esta foto!, tal vez, no gane ningún concurso con ella o mis amigos no la aprecien igual, pero es una foto hermosa, y no me refiero sólo

sábado, 11 de agosto de 2018

¿El color, un tema trivial?


En una conversación entre colegas surgió el tema del color y le expresé mi empeño en profundizar en el estudio de esta temática que de acuerdo a la errónea opinión de unos pocos es un tópico de contenido intrascendente.
Ya  lo había abordado, en un artículo anterior, desde una visión urbana-arquitectónica, donde enfatizaba su significado para el confort ambiental de nuestros hogares y el espacio donde desarrollamos nuestras principales actividades vinculadas a las acciones cotidianas que realizamos, como los colores con qué pinta­mos, enchapamos o cubrimos los pisos de casas, instalaciones pro­ductivas, de servicios o espacios pú­blicos, teniendo en cuenta que el uso de colores claros en el espacio construido disminuye la sensación térmica al reducir la capacidad de luz absorbida sobre las superficies edificadas.
Pensé que el tema estaba agotado, sólo para descubrir que había abordado una minúscula parte de su contenido, preocupado, y asombrado ahora, por una creciente moda en el  empleo de los colores oscuro en inmuebles particulares, instalaciones de servicio e instituciones estatales en nuestro ardiente trópico, reconociendo que pueden aportar sobriedad, elegancia, adecuado contraste, y hasta confort climático en climas fríos donde captar el calor es una necesidad,  muy por el contrario de las excesivas cargas calóricas recibidas en  nuestro permanente verano.
Esa es una de las razones por la que las regulaciones urbanas de los Planes Generales de Ordenamiento establecen el uso de colores claros en el espacio construido para minimizar los problemas vinculados a la elevación de la temperatura, y por lo visto está disposición está siendo vulnerado de manera creciente por muchas personas e instituciones estatales al extrapolar códigos de la moda que están ajenos a nuestra realidad climática.
El menosprecio a la norma, tal vez, se pueda explicar por la falta de información en un tema que sobrepasa nuestro conocimiento ordinario por estar vinculado con la propia historia del surgimiento de la tierra y la vida en nuestro planeta, la necesidad de entender aspectos vinculados con la física y los órganos de la visión y su capacidad de  poder captarla luz visible que puede ser percibida, la búsqueda de la pareja, en muchas especies del mundo animal, para la reproducción de las especies, la captura de presas para la alimentación, o en su reverso el enmascaramiento para su protección, en la lucha diaria  por la supervivencia, hasta el propio desarrollo de la vida social y productiva de la especie humana; todos estos aspectos, y muchos más,  tienen una alta incidencia en el origen,  la apreciación y uso del color en la vida diaria.
Como sabemos, la luz proveniente del sol inunda a nuestro planeta y está formada por un espectro de colores, una parte de ellos pueden ser percibidos por los órganos de la visión.
Para poder entender ese proceso de percepción visual del color  que se genera en el cerebro de los humanos y otros animales hay que saber que nosotros distinguimos las distintas longitudes de onda que se captan en  la parte visible de la luz. El  cuerpo iluminado absorbe una parte de las ondas electromagnéticas y refleja las restantes. Las ondas reflejadas son captadas por el ojo e interpretada en el cerebro como distintos colores según las longitudes de ondas correspondientes.
Los humanos tenemos visión tricromática, es decir, las células de nuestras retina son capaces de diferenciar entre el rojo, azul y verde, que constituyen los colores primarios, y permiten reproducir el resto de los colores como el cian (azul claro), amarillo y magenta. La suma de los tres colores primario da el blanco y su ausencia el negro.
Por esa razón orgánica podemos apreciar el azul del cielo y del mar al dispersarse las longitudes de onda al llegar a la tierra dándole esta coloración característica, que lo convierte en  el color predominante, junto con el verde.
El verde está asociado al surgimiento de la vida en la tierra cuando en sus océanos primitivos microorganismos conocido como cianobacterias empezaron a realizar la fotosíntesis utilizando  la luz solar, el aire y el agua del mar, liberando oxígeno, el cual se extendió facilitando la creación de la capa de  ozono y con ello la protección contra los rayos ultravioleta, permitiéndola vida en la tierra. Las plantas incrementaron la existencia del oxígeno en el planeta al realizar la fotosíntesis, donde absorbía las diferentes longitudes de ondas y reflejando otra a nuestros ojos, en este caso el verde, que es el color que percibimos como el que prevalece en la masa vegetal  de nuestro planeta.
El oxígeno liberado entró en contacto con otros elementos de nuestro entorno como  el hierro para dar lugar al óxido de hierro, que caracteriza al color rojo.
En la apreciación del color, la física de los elementos reconocido por los órganos de la visión  es una parte de su naturaleza, la otra está vinculada a aspectos más subjetivos vinculados a la propia valoración que se hace las personas de los significados del color basado en tradiciones culturales, características específica del entorno donde hábitat, estados de ánimo, y otros.
La luz, y sus inseparables compañeras, los colores,  a veces actúan, sin que nos percatemos de su omnipresencia, o por el contrario se percibe a plenitud  y se usan de forma consciente.
En las artes y el diseño el color tiene un campo fecundo. Las féminas tienen una facilidad que casi innata para escoger el color adecuado, para lucir más sensuales, atractiva, elegantes, frescas, quitando  o agregando peso a su cuerpo; el rojo, rosado, verde, negro o blanco parecen poder ayudarlas en ese propósito.
En el propio espacio donde se desarrolla la vida de los ciudadanos el uso de determinados colores constituyen códigos comúnmente aceptados que son capaces de influir en sus emociones en forma de mensajes reveladores o solapados que influyen en el estado de ánimo de las gentes, por eso es común el uso de colores que trasmiten sensaciones de tranquilidad, descanso, como el verde, el azul claro o colores neutros de amplio empleo en  los centros de salud. Las señaléticas del tránsito se apoyan en colores como el rojo, o el amarillo, por solo citar dos,  para las señales  de prohibición o preferencia. En los cementerios y funerarias predominan los colores neutros acorde a la formalidad y la idea de paz y descanso eterno. Es de amplio uso en la gastronomía, incitando al cliente al consumo, como el color naranja, y el diseño de marcas comerciales y productos que buscan llamar la atención y ofrecer una buena relación entre calidad y precio mediante el uso de colores que apelan a la emoción y asociación del usuario.
Muchos establecimientos comerciales con  altos puntales pinta la cubierta, sin falso techo, de color negro para dar una escala más humana al ¨acercar¨ la misma, enmascarando,  a la vista del cliente, las redes de infraestructura técnica y permitiendo realzar los productos y decorado del lugar.
Otras veces es el refranero popular el que otorga significado a los colores cuando expresan frases como estas, ¨lo ve todo color de rosa¨ o  ¨las cosas no se pueden ver en blanco y negro¨
En el diseño y la arquitectura el uso de la paleta de colores, con su carga de mensajes estéticos y de confort climático, es de amplio uso. Con marcada diferencia en su empleo de acuerdo a las condiciones del lugar, el país o la región del mundo donde esté ubicado.
Por eso en el trópico resulta ilógico sacrificar su colorido que ofrece  confort climático al  espacio edificado por los vaivenes de la moda del momento, en ese sentido el  conocimiento pleno sobre los atributos físicos  y emocionales del color, nos demuestra que para nada es un asunto trivial y su conocimiento  nos puede ayudar a desarrollar una vida social plena que permita vivir en espacios saludables para todos sus  ciudadanos.

(Texto e imagen gráfica, José Alberto Zayas Pérez . Fuentes consultada de Internet)

jueves, 12 de julio de 2018

Un Viaje

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*La contemplación de la franja costera queda rota por una señora que no deja de sonreír mientras se acerca al espacio donde me encuentro.
– ¿Le gusta la ciudad? – me pregunta con una inusual familiaridad.
Le confieso que es un sitio único. Mis palabras parecen iluminar su rostro.
– Se ve que usted entiende – me dice enigmática.
– ¿Está de paso? – La interrogo, curioso, tal vez, porque la había observado haciendo fotos con su celular.
– Vivo aquí hace muchos años, pero todos los días vuelvo al espigón a tomar nuevas instantáneas – me responde nostálgica.
– ¿Acaso, no son las mismas imágenes tomadas durante tantos años? – Se me escapa una interrogante desafortunada.
– ¡No!, cada día encuentro sutiles detalles diferentes que me hacen volver a este sitio de añoranza – Me expresa con énfasis, y cierto enojo a la vez.
Sus ojos azules me miran con desilusión, frunce el ceño, da media vuelta y se marcha sin despedirse. La veo desvanecerse en la neblina, que envuelve toda la ciudad, causada por la corriente fría de Benguela.
¿Qué sentimiento quedó inconcluso en esta señora que todos los días se repite a sí misma, tratando de fijar, tal vez, el vestigio de un recuerdo, y nada más?
En mi mente, la opresiva duda. ¿Acaso será una nueva Penélope?


*Primer Premio del Concurso de Cuentos Cortos, Vértice,  auspiciado por el periódico La Demajagua y la UNEAC.

domingo, 24 de diciembre de 2017

“El paisaje urbano ha de verse, recordarse y causar deleite”*

La Habana es Cuba, y lo demás es área verde¨, rezaba un viejo slogan, referenciado una realidad del país, de más de medio siglo atrás, cuando el desarrollo urbano se concentraba básicamente en la capital de la nación. Mientras en muchas capitales latinoamericanas se multiplicaban varias veces su población, en la ciudad de La Habana el crecimiento fue más lento y racional con una política de mejoras dirigidas al desarrollo de su sistema de asentamientos, fundamentalmente en las capitales provinciales y municipales.
Una de las actividades vitales en el estudio de las ciudades son sus áreas verdes las cuales tienen una gran repercusión en su conformación espacial y en la calidad ambiental de las urbes.
En el caso de la ciudad de Bayamo presenta uno de los principales  indicadores que miden la actividad, con  algo más de 23 metros cuadrados de áreas verdes por persona, muy favorable,  si lo comparamos con los recomendados por la Organización Mundial de la Salud y las Naciones Unidas que plantean, al menos, entre nueve y dieciséis metros cuadrados de áreas verdes por persona.
Leo en Internet, a modo de referencia, que en Latinoamérica destaca la ciudad de Curitiba en Brasil, con 52 metros cuadrados de áreas verdes por persona y en su reverso la ciudad de Buenos Aires con menos de dos.
En el caso de la ciudad de Bayamo, la cifra no refleja realmente el impacto favorable que tiene para sus habitantes dado que hay un desbalance marcado en su distribución.
En el indicador se engloban los espacios verdes que se ubican mayormente en los suburbios, como el parque Granma. Hacia el interior del entramado urbano se edificaron, en las décadas de los 70 y 80 del siglo pasado, nuevos conjuntos residenciales  en las zonas de Nuevo Desarrollo, como Jesús Menéndez y Antonio Guiteras, que se encuentran arborizados, respondiendo  a  proyectos previamente concebidos.
En igual sentido se fomentó un bosque de caobas en el actual reparto Carlos Manuel de Céspedes. Un área que está actualmente mermada  por la acción del hombre sobre su entorno.
 En la misma dirección los planes urbanos previeron, un área verde de 900 metros de extensión y de 50-70 metros de ancho en la entrada de la ciudad para mejorar la imagen urbana y amortiguar el ruido y el polvo generado por el intenso tránsito de la Carretera Central, vía Santiago de Cuba. Lamentablemente, por diversas razones, ese espacio verde se ha ido transformando paulatinamente en área construida.
En Bayamo existe un déficit considerable de áreas verdes al norte del ferrocarril y centro de la ciudad, debido a la gran compactación de viviendas y la carencia de áreas disponibles para desarrollar las mismas. En el resto de la ciudad uno de los problemas fundamentales es la falta de arbolado en vías y arterias principales, donde se siembra excesivamente arbustivas, que además de dificultar la visibilidad vial, no ofrecen la ansiada sombra al peatón, desconociéndose las características diversas del arbolado que puede adecuarse  al espacio disponible y a las restricciones técnicas de la zona.
Falta mucho por hacer para lograr una mejor distribución de las áreas verdes en el espacio urbano. Se requiere restituir el arbolado envejecido, reponiendo el mismo donde las acciones puntuales de desarrollo urbano precisen realizar la talad. Hacer una correcta selección de las especies adecuadas en función del lugar donde serán ubicadas. Trabajar en  el diseño y manejo de las técnicas de selección de especies para ser plantadas, que incluya la poda a tiempo y en proporciones adecuadas. Lograr un incremento de la producción de postura en viveros para la reposición de árboles con la variedad ajustada al sitio a plantar.
Estas acciones, y muchas más, se pueden hacer para que haya armonía entre el espacio natural y construido, donde las áreas verdes juegan un papel destacado en la  belleza de las ciudades y  brindan confort climático a sus habitantes.


* Lynch, Kevin: La Imagen de la Ciudad, Ed. Ciencia y Técnica Instituto del Libro, Cuba, 1970.
Bibliografía consultada,  El Plan General de Ordenamiento Urbano de Bayamo.